SUICIDIO
TODA AYUDA CUENTA
Hablemos de suicidio
Sabemos que el suicidio está cobrando cada día mayor protagonismo, debido a las cifras que nos llegan, según la OMS el número de suicidios ha aumentado considerablemente, esperándose que alcance la cifra de un millón y medio de muertes al año en el mundo. Teniendo en cuenta los datos del año 2024, según el INE, han fallecido en España 3.953 personas por este motivo, existe mayor prevalencia en hombres: representan el 73,4% de los casos (2.902), con una tasa de 12,1 por 100.000 frente a 4,2 (1.051) en mujeres. Esto indica una tasa de 8.1 por cada 100.000 habitantes. Ello supone una media de 10,8 suicidios diarios.
En 2024 se produjeron 163 suicidios menos que en 2023: 142 menos en hombres y 21 menos en mujeres. La disminución global es de – 4%.
El mayor volumen de suicidios (casi una cuarta parte del total), se produce entre los 50 y los 59 años, en ambos sexos. Casi otra cuarta parte (884) lo son de personas mayores de 69 años.
A las muertes por suicidio, habría que añadir los intentos y la ideación suicida, existirían unos 20 intentos por cada suicidio consumado y la ideación podría afectar a lo largo de la vida entorno a un 5-10% de la población en España.
¿Qué factores afectan a la conducta suicida?
Siempre que hablamos de factores implicados en la conduta suicida, hablamos de factores de protección y de factores de riesgo, ¿cuáles son?
Los factores de riesgo son: intentos de suicidio previos, impulsividad, pertenecer al sexo masculino, factores psicológicos como desesperanza, rigidez cognitiva o carecía de habilidades sociales), sucesos vitales estresantes, relaciones conflictivas con la familia, o acoso.
Entre los factores de protección encontramos: buena relación con los familiares y con el entorno social, pertenecer al sexo femenino, creencias religiosas o culturales, buena autoestima o tener un buen sistema de recursos.
Mitos sobre el suicidio
– “Una persona que se quiere quitar la vida no lo dice”. Muchas personas avisan a su entorno de alguna manera, además se pueden dar señales no verbales
– “El intento de suicidio es solo una llamada de atención”. Los intentos de suicidio, son ante todo, una expresión de sufrimiento y desesperanza
– “Los medios de comunicación no deben hablar del suicidio por si se produce un efecto llamada”. La información veraz es básica para poder prevenir el suicidio
Señales de alerta de la conducta suicida
Muchas personas muestran ciertas señales que pueden ayudar a identificar un posible riesgo de suicidio.
Es fundamental conocer y reconocer estas señales en familiares y amigos/as, ya que esto puede contribuir a disminuir la probabilidad de un intento suicida.
Sin embargo, la ausencia de señales no garantiza que la persona no pueda llegar a intentar hacerse daño.
Las señales de alerta no siempre se expresan con palabras.
Existen diferentes tipos de señales, tanto verbales como no verbales, que pueden indicar que alguien está atravesando un momento difícil. Aprender a reconocerlas puede marcar la diferencia
· Señales no verbales de la conducta suicida:
-Aislamiento repentino: dejar de convivir, comunicarse o participar en actividades habituales.
-Cambios bruscos en el comportamiento: irritabilidad, apatía o agitación sin explicación aparente.
-Descuido personal: dejar de atender la higiene, la alimentación o responsabilidades básicas.
-Regalar objetos importantes o despedirse de manera inusual.
-Alteraciones en el sueño: dormir demasiado o muy poco.
-Uso de sustancias (alcohol o drogas) de forma repentina o excesiva.
-Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
-Riesgo físico innecesario: conductas imprudentes o peligrosas que antes no eran frecuentes.
· Señales verbales de la conducta suicida:
-Comentarios sobre sentirse una carga: “Sería mejor para todos si yo no estuviera”.
-Frases que reflejan desesperanza: “Nada va a mejorar”, “No veo salida”.
-Hablar de muerte con frecuencia o de formas específicas.
-Menciones sobre no tener un propósito: “No tiene sentido seguir”.
-Expresiones de despedida fuera de contexto: “Gracias por todo”, “Cuídaos mucho”.
-Comentarios ambiguos pero alarmantes: “Todo terminará pronto”, “Ojalá pudiera descansar para siempre”.
-Expresiones directas como: “No quiero vivir”, “Quisiera desaparecer” o “Ya no puedo más”.
· ¿Qué podemos hacer si tienes pensamientos suicidas?
Si tú o alguien de tu entorno está pasando por una situación emocional difícil, recuerda:
-No tienes que enfrentarlo solo/a. Hablar con alguien de confianza puede aliviar la carga y ayudarte a ver opciones que ahora parecen ocultas.
-Lo que sientes es válido. Tus emociones importan y merecen ser atendidas con cuidado y respeto.
-Evita quedarte aislado/a. Mantén contacto con personas que te brindan seguridad y compañía.
-En momentos de urgencia, pide ayuda inmediatamente.
-Las crisis no son permanentes. Aunque hoy el dolor se sienta inmenso, existen caminos, recursos y personas dispuestas a acompañarte.
-Busca apoyo profesional. Puedes acudir a profesionales de salud mental y/o comunícate con líneas de atención en crisis; estas están para escucharte sin juicio y ofrecerte orientación.
Muchas personas muestran ciertas señales que pueden ayudar a identificar un posible riesgo de suicidio.
Es fundamental conocer y reconocer estas señales en familiares y amigos/as, ya que esto puede contribuir a disminuir la probabilidad de un intento suicida.
Sin embargo, la ausencia de señales no garantiza que la persona no pueda llegar a intentar hacerse daño.
Las señales de alerta no siempre se expresan con palabras.
Existen diferentes tipos de señales, tanto verbales como no verbales, que pueden indicar que alguien está atravesando un momento difícil. Aprender a reconocerlas puede marcar la diferencia
· Señales no verbales de la conducta suicida:
-Aislamiento repentino: dejar de convivir, comunicarse o participar en actividades habituales.
-Cambios bruscos en el comportamiento: irritabilidad, apatía o agitación sin explicación aparente.
-Descuido personal: dejar de atender la higiene, la alimentación o responsabilidades básicas.
-Regalar objetos importantes o despedirse de manera inusual.
-Alteraciones en el sueño: dormir demasiado o muy poco.
-Uso de sustancias (alcohol o drogas) de forma repentina o excesiva.
-Pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba.
-Riesgo físico innecesario: conductas imprudentes o peligrosas que antes no eran frecuentes.
· Señales verbales de la conducta suicida:
-Comentarios sobre sentirse una carga: “Sería mejor para todos si yo no estuviera”.
-Frases que reflejan desesperanza: “Nada va a mejorar”, “No veo salida”.
-Hablar de muerte con frecuencia o de formas específicas.
-Menciones sobre no tener un propósito: “No tiene sentido seguir”.
-Expresiones de despedida fuera de contexto: “Gracias por todo”, “Cuídaos mucho”.
-Comentarios ambiguos pero alarmantes: “Todo terminará pronto”, “Ojalá pudiera descansar para siempre”.
-Expresiones directas como: “No quiero vivir”, “Quisiera desaparecer” o “Ya no puedo más”.
· ¿Qué podemos hacer si tienes pensamientos suicidas?
Si tú o alguien de tu entorno está pasando por una situación emocional difícil, recuerda:
-No tienes que enfrentarlo solo/a. Hablar con alguien de confianza puede aliviar la carga y ayudarte a ver opciones que ahora parecen ocultas.
-Lo que sientes es válido. Tus emociones importan y merecen ser atendidas con cuidado y respeto.
-Evita quedarte aislado/a. Mantén contacto con personas que te brindan seguridad y compañía.
-En momentos de urgencia, pide ayuda inmediatamente.
-Las crisis no son permanentes. Aunque hoy el dolor se sienta inmenso, existen caminos, recursos y personas dispuestas a acompañarte.
-Busca apoyo profesional. Puedes acudir a profesionales de salud mental y/o comunícate con líneas de atención en crisis; estas están para escucharte sin juicio y ofrecerte orientación.
TELÉFONOS ÚTILES EN CASO DE INTENTO DE SUICIDIO
– 112. Emergencias
– 024. Teléfono de atención a la conducta suicida
– 717 003 117. Teléfono de la esperanza contra el suicidio
– 900 20 20 10. Fundación ANAR (situaciones de riesgo en población infantil y adolescente)